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RASPUTÍN

RASPUTÍN

El hombre que puso de cabeza a la Rusia zarista

La vida de Rasputín, el infame "Monje loco" de Rusia, es el eje de una serie de leyendas que combinan hechos reales con fantasía. Su devenir en la Rusia de comienzos del siglo XX, tuvo un efecto notable previo a la revolución que trajo consigo la caída del régimen zarista.

RASPUTÍN

¿Cómo llegó este personaje a ser una figura influyente dentro de la otrora monarquía rusa? Todo comenzó en 1869 en el pueblo de Pokrovskoye, cerca al río Tura que fluye desde los Montes Urales, donde Europa se encuentra con Asia en Siberia. Durante sus primeros años, Grigori Yefimovich Rasputin parecía destinado a una vida ordinaria, a pesar de algunos conflictos con autoridades locales durante su juventud. Se casó con una mujer local, Praskovya Dubrovina y se convirtió en el padre de María, Dmitri y Varvara, dedicándose a las labores de granja para sostener a su familia.

Su vida cambió en 1892, cuando pasó unos meses en un monasterio y se unió a la secta de los jlystý (flagelantes), quienes efectuaban orgías y se dedicaban a explorar los diversos placeres de la carne. A pesar de su apodo posterior, "El Monje Loco", nunca fue ordenado como tal oficialmente. De hecho, los aspirantes a este rol solían renunciar a sus vidas y relaciones pasadas, pero Rasputín seguía viendo a su familia y tiempo después, sus hijas vivieron con él en San Petersburgo y apoyaron económicamente a su esposa.

Su fervor religioso, combinado con un atractivo carisma personal, le permitieron ganar la atención de algunos clérigos ortodoxos rusos y de miembros superiores de la familia imperial, quienes luego le presentaron a Nicolás II y su esposa, Alexandra. El Zar escribió a uno de sus ministros en octubre de 1906: "Hace unos días recibí a Grigori Rasputin, un campesino del distrito de Tobolsk, quien causó una notable impresión en Su Majestad y en mí. Nuestra conversación duró más de una hora en lugar de los cinco minutos habituales”.

RASPUTÍN

La pareja imperial había consultado a consejeros espirituales no convencionales en el pasado, pero Rasputín consiguió este rol por su capacidad de entender sus anhelos y decirles lo que querían escuchar. Animó a Nicolás II a tener más confianza en su papel como Zar y calmó la ansiedad de Alexandra con sus consejos. Durante la Primera Guerra Mundial, brindó asesoramiento político e hizo recomendaciones para nombramientos ministeriales, para gran consternación de la élite rusa.

Consolidó su relación con la familia imperial, cuando ayudó a aliviar la hemofilia de su hijo Alexei, a través de sus aparentes poderes curativos, que continúan siendo debatidos el día de hoy. La hermana del Zar, la Duquesa Olga, escribió que lo observó curando a Alexei, creando una atmósfera tranquilizadora en el palacio que pudo haber ayudado con la recuperación. Solía presentarse en la Corte Imperial como un hombre santo, a pesar de no tener una afiliación formal con la Iglesia Ortodoxa Rusa. Su embriaguez y sus asuntos con mujeres de todos los orígenes sociales, desde prostitutas callejeras hasta damas de la sociedad, escandalizaron al público. Rasputín parecía disfrutar de su fama, mostrando camisas bordadas por la emperatriz e invitando a sus amigos y sirvientes a su casa en Prokovskoye. Incluso su esposa no pareció preocuparse por sus infidelidades y llegó a comentar: "Él tiene suficiente para todas".

RASPUTÍN

El relato más conocido del asesinato de Rasputín fue escrito por Félix Yusupov en sus memorias publicadas en 1928. Yusupov afirmó haber invitado a Rasputín a su palacio, donde le sirvió pasteles y numerosos vasos de vino mezclados con cianuro de potasio. Para su asombro, Rasputín parecía no verse afectado por estas sustancias. Desesperado, Félix tomó prestado el revólver del duque Dimitri, primo del Zar y disparó varias veces contra el monje quien continuaba vivo. Según su texto: "Este demonio que estaba muriendo de veneno, que tenía una bala en el corazón, debe haber sido resucitado de entre los muertos por los poderes del mal. Había algo espantoso y monstruoso en su negativa a morir”. Finalmente, su cuerpo fue encontrado en el río Malaya Nevka el 30 de diciembre de 1916.

Actualmente su falo se exhibe en una taberna de Irlanda con el mito de haber sido el órgano que complació a gran cantidad de mujeres de la alta sociedad rusa, aunque se ha comprobado que se trata de un pepino de mar en realidad.

Existen algunas personas con el suficiente carisma y capacidad de convencimiento para avasallar al mundo que los rodea. La historia de Rasputín es un relato lleno de excentricidades, que nos retratan la vida de un campesino que llegó a ser miembro importante de una de las monarquías extintas más poderosas de Europa.

Alejandro Bernal

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