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LA OPERACIÓN CROSSROADS

LA OPERACIÓN CROSSROADS

Lo que nos ocultan los gobiernos en pro del desarrollo armamentístico

Históricamente se han desarrollado experimentos que algunas veces se ocultan bajo un velo de secretismo, atrocidades cometidas contra la humanidad o el medio ambiente. Este es el caso de uno de los esfuerzos científicos y militares que mayor huella dejó hasta nuestros días.

OPERACIÓN CROSSROADS

La Operación Crossroads se basó en una serie de pruebas nucleares realizadas en 1946 por los Estados Unidos en el Atolón de Bikini, ubicado en las Islas Marshall. El propósito de esta operación fue investigar el efecto de estas armas en los buques de guerra navales, mediante el lanzamiento dos bombas atómicas de 21 kilotones llamadas Able y Baker. Organizados por la Fuerza de Tarea Conjunta del Ejército, estos ensayos fueron dirigidos por el Vicealmirante William H.P. Blandy.

Antes de efectuar las pruebas, todo el personal fue evacuado de la zona, tomando posiciones seguras a diez millas náuticas (aproximadamente 20 kilómetros) de la zona como medida de precaución ante la potencia de las bombas. Por su parte, los habitantes del Atolón de Bikini fueron reubicados por parte del ejército en el atolón Rongerik que se encuentra a 200 kilómetros de distancia aproximadamente.

OPERACIÓN CROSSROADS

Registros históricos establecen que una flota de más de noventa embarcaciones fue ubicada alrededor del objetivo, siendo constituida por naves de guerra y antiguos submarinos norteamericanos, tres barcos alemanes y japoneses capturados, junto con otros buques auxiliares y anfibios. En total para este experimento fueron utilizados 156 aviones, 242 barcos, 42.000 personas y 5.000 animales que fueron sacrificados de manera infame. Los estadounidenses llevaron cerdos, cabras y ratas atados a las diversas embarcaciones usadas durante el ensayo. Fue una absoluta carnicería sin sentido en medio del océano con el único propósito de constatar los efectos del estallido nuclear y la lluvia radioactiva sobre un ser vivo.

Todo inició el 1 de julio de 1946, cuando los norteamericanos detonaron la bomba Able a una altura de 158 metros por medio de un bombardero B-29 que acabó con un destructor y dos buques de transporte en un radio de 800 metros. A pesar del poco daño material, el 10% de los cerdos murió de inmediato, mientras que el otro 30% falleció con lesiones de extrema gravedad. No obstante, los reportes indicaron que el 60% restante de los porcinos fue desintegrado, ya que únicamente se hallaron cenizas en los lugares donde antes se encontraban.

OPERACIÓN CROSSROADS

Por su parte, la segunda bomba, Baker, fue detonada el 25 de julio de 1946. A diferencia del primer ensayo, la ojiva estalló por debajo de la superficie del mar. Como resultado, se elevaron por los cielos más de dos millones de toneladas de agua acompañados de un inmenso hongo nuclear que alcanzó una altura de 6.000 metros. Tras el impacto, se hundieron 3 submarinos, 5 buques de gran calado y otras embarcaciones de menor tamaño. Adicionalmente, la emisión de radiactividad fue tan enorme que los científicos no pudieron acercarse al lugar de los hechos hasta una semana después y los animales fueron aniquilados ipso facto por los altos índices de contaminación.

Pero los terrible de estos experimentos no se circunscribe únicamente al total desprecio por la vida animal. Documentos oficiales establecen que entre 1968 y 1978, el gobierno de los Estados Unidos ordenó la reinstalación de los nativos originales del atolón de Bikini. Luego de la enorme cantidad de casos de cáncer reportados por el cesio radiactivo, once veces por encima de los límites normales en la zona, los aborígenes tuvieron que ser llevados a islas seguras y 4000 de sus descendientes recibieron 1000 millones de dólares como indemnización por el exilio impuesto y la gran cantidad de muertes causadas por la radioactividad. 

OPERACIÓN CROSSROADS

Las grandes potencias suelen guardar silencio ante actividades que no las dejan bien paradas, a pesar de la evidencia histórica que demuestra sus atropellos contra la dignidad humana y animal. Ojalá las futuras generaciones aprendan de los errores del pasado para no volver a cometer estas atrocidades en los años venideros.

Alejandro Bernal

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