Categorias


Visitante totales: 201315
— Google Analytics

EL MÁS FAMOSO DE LOS AUTOS MALDITOS: EL PEQUEÑO BASTARDO

EL MÁS FAMOSO DE LOS AUTOS MALDITOS: EL PEQUEÑO BASTARDO

Terminó con la vida del actor James Dean

 James Byron Dean nació el 8 de febrero de 1931 y es reconocido como el actor que encarnaba la romántica desilusión adolescente de los años 50, que desembocaría en los los hippies de los años 60’s. Famoso por películas como “East of Eden” de 1954 (Al este del edén) y “Gigante” de 1955 por la que obtuvo una nominación póstuma al prestigioso premio Oscar, siendo el primer actor en recibir este homenaje y el único hasta la fecha que posee dos nominaciones póstumas en su haber.

Sin embargo, su papel estelar lo tuvo en el clásico “rebelde sin causa” donde encarna a un joven recién llegado a la ciudad de Los Ángeles, que se enfrenta a los injustos líderes de su instituto, a sus padres y que por fin conoce el amor. Esta actuación le permitió convertirse no solo en una estrella, sino incluso en un ícono de la cultura norteamericana (la película está preservada en el National Film Registry –registro fílmico nacional- de Estados Unidos), al punto de ser homenajeado, por ejemplo, en el vestuario de Fry, el protagonista de la serie Futurama.

James Dean tenía dos pasiones: la actuación y los automóviles veloces (además de su trabajo en la pantalla competía de manera semiprofesional). La segunda cobraría su vida cuando hace ya 63 años, el 30 de septiembre de 1955, sufrió un grave accidente automovilístico terminando su vida con tan solo 24 años. En ese momento iba conduciendo el famoso Porsche Spyder 550 al que había bautizado como “Little Bastard” (pequeño bastardo) por ser el cariñoso apodo que para él tenía su amigo Bill Hickman y también porque Dean dijo del mismo “Es difícil de manejar… como yo”.

El Porshe era un pequeño auto deportivo color gris plata, al que se le había retirado el techo, desarrollado para competencias de velocidad en carreteras o de resistencia con un motor central trasero y con un peso bastante bajo para tomar las curvas con mayor agarre y seguridad. Dean quería un coche único, como él. Se lo personalizó George Barris poniéndole asientos de tela escocesa, el número 130 y dos tiras rojas en la parte trasera sobre las ruedas

El 17 de septiembre James Dean participó en un pequeño comercial donde instaba a los jóvenes a conducir a velocidad segura y con precaución. No era lo mismo correr en los circuitos de competición que en las calles. La frase publicitaria era “Conduzca con cuidado, puede que la vida que salve sea la suya” pero de forma inesperada cambió la frase diciendo “… puede que la vida que salve sea la mía”. Debido a su muerte esta campaña no fue difundida, pero quedó grabada y se incluyó en el material extra de la remasterización del 2005 de su más famosa película “Rebelde sin Causa”

Muy pocos días después de adquirirlo, se encontró en un restaurante con Sir Alec Guinness (famoso actor británico famoso por su rol como Obi Wan Kenobi) quien al ver el automóvil lo calificó de “Siniestro” y le dijo:

Si conduces ese coche que tienes, pintado de ese color, será invisible para otros conductores. Refleja demasiado los rayos del sol... de lejos no puede verse. Si lo conduces, morirás en una semana

Esta frase es completamente veraz, el mismo Guinness la confirmo en su libro autobiográfico “Blessings in Disguise” (Bendiciones disfrazadas). Y efectivamente, James Dean murió una semana después.

book.jpg

El día del accidente, en vez de enganchar el auto a otro (como era habitual cuando lo transportaba para correr) decidió conducirlo en compañía de Rolf Wuetherich, su mecánico; aproximadamente a las 3:30 pm recibió una infracción de tránsito por alta velocidad. Algún tiempo más tarde, en la intersección de las rutas 41 y 46 en California fue embestido por un automóvil Ford Custom Tudor Coupe conducido por un estudiante, Donald Turnupspeed, quien afirma que no vio venir el coche. Se estima la velocidad del auto de Dean entre 89 y 120K/h

James_Dean_accident.jpg

Rolf Wuetherich salió volando y al caer se rompió la mandíbula y un pie, Donald Turnupspeed sufrió contusiones, pero James salió despedido por encima del pequeño parabrisas de su auto, chocó con el de Donald y volvió a caer en su silla. Estuvo agonizando durante unos minutos y llegó muerto al hospital. Ninguno de los ocupantes del Spider tenía puesto el cinturón de seguridad y el ligero auto de aluminio quedó destrozado.

001.jpg

Y aquí comienzan las macabras coincidencias que han convertido al “maldito bastardo” en un auto tan famoso: mientras se remolcaba el Porsche para retirarlo del lugar del siniestro, el chofer murió aplastado por el mismo auto durante su traslado y al llegar al taller, uno de los cables que lo sostenía se cortó, cayendo el “pequeño bastardo” sobre un mecánico rompiéndole las piernas. También se tiene registro de que dos ladrones intentaron robar su volante y butacas, pero resultaron heridos en el intento.

sitio accidente.jpg

El motor del Porsche de James Dean fue vendido y se aprovechó instalándose en otro Spider 550 que también terminó destrozado contra un árbol falleciendo su piloto. La caja de cambios también fue vendida y el auto donde se instaló también terminó accidentado. Las ruedas traseras se instalaron en otro 550 nuevamente y estallaron juntas en plena competencias. El piloto quedó con vida a pesar de quedar en coma por algún tiempo.

002.jpg

Posteriormente George Barris prestó al “Pequeño bastardo” para una exhibición de seguridad vial en California, pero el taller que lo albergaba se incendió. Cuando se exhibió en una secundaria (para hacer conciencia sobre los riesgos de la velocidad) se rompieron sus soportes de exhibición rompiéndole la cadera a un joven estudiante.

Después Barris lo envió a un desguace en Nueva Orleans, pero el camión que lo transportaba fue alcanzado por un automóvil, el conductor murió bajo el chasis del “pequeño bastardo”. En otro par de oportunidades se intentó llevar a un desguace, en las que el automóvil volvió a caer, esta vez, sin causar víctimas. Cuando trataron de regresárselo, el auto se pierde en el misterio, pues se dice que desapareció del camión que lo transportaba.

James_Dean_Memorial.JPG

Hasta el año 2015 no volvió a saberse nada del auto maldito. El Museo del Automóvil de Volo, Illinois hizo una oferta de recompensa de 1 millón de dólares para recuperar los restos del Pequeño bastardo y fueron contactados por un hombre que afirmó saber dónde se encontraba (detrás de una pared falsa en un edificio en el condado de Whatcom, Washington) pero al no llegar a un arreglo económico con el museo, se negó a dar más datos y el auto sigue desaparecido.

Entre quienes desmienten la leyenda, se afirma que todo fue una invención de George Barris, para aumentar las ventas de su libro “Cars of the stars” que publicó en 1974, pero lo cierto es que incluso se rumora que el rey de las historias el misterio, Stephen King, se inspiró en el caso para su novela Cristine (que relata la historia de un automóvil poseído por fuerzas sobrenaturales, publicada en 1983 y de la que se realizó una película).

Casualidad, maldición, infortunio… el Maldito bastardo nos quitó al legendario James Dean, pero ambos están ya en el panteón de las leyendas inmortales de Hollywood.

Helia Fierro

EL INCREÍBLE CASO DE GIL PÉREZ

EL INCREÍBLE CASO DE GIL PÉREZ

LA EXTRAORDINARIA HISTORIA DEL ADOLESCENTE QUE SOBREVIVIÓ 49 DÍAS A LA DERIVA EN ALTAMAR

LA EXTRAORDINARIA HISTORIA DEL ADOLESCENTE QUE SOBREVIVIÓ 49 DÍAS A LA DERIVA EN ALTAMAR