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LA INCREÍBLE HISTORIA DEL GRAN GENGIS KHAN

LA INCREÍBLE HISTORIA DEL GRAN GENGIS KHAN

Uno de los conquistadores más importantes de todos los tiempos

Los grandes conquistadores en la historia de la humanidad son poco frecuentes; en occidente es famosa y reconocida la figura de Alejandro Magno, pero en Asia existió un personaje que no tenía nada que envidiar en hazañas y reconocimiento al célebre macedonio. 791 años atrás, el 18 de agosto de 1227 falleció en extrañas circunstancias Temujin, más conocido como Gengis Khan.

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Nacido en 1162, año del caballo en el horóscopo oriental, este increíble guerrero forjó su colosal imperio montando en poderosos corceles. Al nacer tenía una mancha encarnada en la muñeca, por lo que un chamán profetizó que el pequeño hijo de Oelon-Eke (Madre Nube), sería un combatiente famoso y poderoso.

Proveniente de una familia aristocrática que formaba parte del poderoso clan Borjigin, era nieto de Qabul (quien también recibió el título de Khan, que significa “príncipe” en persa) e hijo de Yesugei, quien murió envenenado por los tártaros, lo que supuso un duro golpe para su familia, pues ninguno de sus aliados estaba dispuesto a unirse a un líder de poco más de 10 años. A causa de esto empezaron a ser perseguidos por clanes rivales que aspiraban arrebatar el título de Khan al joven heredero.

La familia de Temujin se vio abocada a la indigencia: vivían de recolectar alimentos en el campo y de la pesca, e incluso se cuenta que Tartugai, líder del clan taieschutos, secuestró al joven Khan para tratar de venderlo como esclavo, pero el muchacho se liberó, dando muerte a su guardián. Esta muestra de valor le dio fama entre los clanes y ello unido a su gran carisma personal, empezó a formar los primeros escalones de su ascenso al poder, apoyado especialmente por jóvenes mongoles como él.

Como era costumbre entre los jóvenes mogoles de la nobleza, Temujin se casó joven (a los 9 años) con una niña de su edad cuidadosamente elegida, Burte, quien sería raptada años más adelante por los merkitas, por lo que con una favorable alianza con Toghrul, jefe de la tribu de los keraito, Temujin logró liberarla con una victoria arrasadora, lo que aumentó aún más el prestigio del joven, lo que consiguió que aun más tribus se unieran a él.

Ya con 26 años, en 1188 reunió un ejército de 13.000 hombres para enfrentar a 30.000 guerreros de Tartugai a los que venció con facilidad, lo que sería una constate en su vida como guerrero: enfrentar a ejércitos mucho más numerosos que el suyo y derrotarlos de forma magistral, gracias a sus tácticas y al valor que infundía a sus hombres. Sus continuas victorias lograron que los ejércitos que se habían apartado de él a la muerte de su padre, le juraran lealtad y le reconocieran como jefe legítimo.

En 1196 llegó el momento en que los mongoles eligieron un nuevo rey y cuando el chamán declaró que el Eterno Cielo Azul había destinado a Temujin para tal cargo, todas las tribus lo celebraron, pues era grande su prestigio como guerrero. En el 1206, Año de la Pantera, sugirió a las tribus la necesidad de nombrar un Khan supremo, un líder que permitiera expandir el imperio mongol y consolidarlo. Las tribus por supuesto se inclinaron ante el gran guerrero y así Temujin se hizo nombrar Gran Khan, o emperador de emperadores, con el hombre de Gengis. Así recuperó el título de Khan que había pertenecido a su padre y su abuelo y adquirió el nombre con el que sería conocido por la humanidad: Gengis Khan.

De este modo consolidó las tribus mongolas y fue adquiriendo cada vez más territorios y alianzas y para ello no se detenía ante nada: No estaba dispuesto a compartir su poder con nadie y era cruel, despiadado e implacable: ni aliados, amigos, ni su propia familia se podían interponer en su camino, puesto que hacerlo significaba la muerte y derrotas humillantes. Y aunque ya era líder de un vasto pueblo (y un aún más vasto territorio) estaba lejos de haber saciado su hambre de gloria: su objetivo era nada más y nada menos que conquistar China.

Para lograrlo contaba con la disciplina forjada a hierro de su ejército: jinetes que resistían hasta 24 horas a caballo, con armaduras hechas de cuero endurecido y usando como armas dos arcos: uno para disparar desde el caballo (con una precisión certera) y otro más pesado, que lanzaba flechas de acero, para combatir a corta distancia y complementados con lo que podrían ser las primeras raciones militares de la historia: algo de carne seca y cuajada seca que los proveía de energía en el combate.

Pero además de sus disciplinados ejércitos, Gengis era un hábil estratega, sabía usar con inteligencia los espías en territorios enemigos o que deseara conquistar y usaba a los mercaderes como propagandistas, haciendo que las historias de su valor fueran conocidas más allá de sus fronteras y haciendo que incluso, algunos territorios se le sometieran sin lucha, presas del terror que su figura y crueldad inspiraba a quienes se le resistían.

En el invierno de 1227, con 65 años y ya a las puertas de China, el Gran Khan de los mongoles tuvo el presentimiento de la muerte, por lo que dividió los territorios de su vasto imperio entre sus 4 hijos. El 18 de agosto, falleció debido a una sospechosa caída desde un caballo. Su última orden fue no divulgar la noticia de su muerte hasta que todas las guarniciones hubieran llegado a su destino y todos los príncipes se encontraran en sus campamentos y pidió que se le enterrara en secreto, para que tumba jamás fuera hallada Un ejército desconsolado transportó el cadáver, matando a cualquiera que apareciera en el camino para esconder la ruta y 1.000 caballos pisotearon su tumba para destruir cualquier rastro. Como era de esperar de su obediente ejército, realizaron un trabajo de tal perfección que a casi 800 años de su muerte su tumba sigue sin ser hallada, a pesar de las numerosas expediciones internacionales que han tratado de localizarla.

Sin embargo, Gengis Khan sigue vivo en Mongolia, no solo porque su rostro aparece en las monedas, en botellas de vodka y muchas cosas más, sino que aproximadamente el 8% de la población de la zona tiene los genes del famoso guerrero, pues gracias a sus muchas concubinas e hijos, su ADN corre en las venas del imperio que después de su muerte no pudo ser mantenido por sus hijos y del que solo queda la grandeza de su nombre.

Helia Fierro

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