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TRES SORPRENDENTES Y DESCONCERTANTES APARATOS TECNOLÓGICOS DE LA ANTIGÜEDAD

TRES SORPRENDENTES Y DESCONCERTANTES APARATOS TECNOLÓGICOS DE LA ANTIGÜEDAD

Día tras día no deja de maravillar el impresionante avance tecnológico en que estamos, lo que ha sido capaz de crear el ser humano; la posibilidad ya cotidiana de, en cuestión de segundos, poder mostrarle a alguien a un kilómetro o a un continente de distancia lo que vemos en tiempo real, poder de observar astros a distancias que aún no podemos recorrer y al mismo tiempo poder recorrer distancias que antes no podíamos ni calcular. Muchísimas cosas con las que soñaban y fantaseaban en el pasado de nuestra era moderna ya existen, no tardarán mucho en existir cosas con las que soñamos y fantaseamos ahora. 

Primero, empecemos por quitarnos el velo de pensar que tecnología significa únicamente electricidad, lo digital, máquinas, acero, hierro, metal, robots e ingeniería de avanzada. No. El uso de objetos como circunferencias para rodar, era y es tecnología, el uso de objetos sólidos para golpear, moldear o romper otros objetos, fue tecnología, el fuego fue tecnología, crear lanzas, armas, fue tecnología. Y vestigios del pasado nos hablan sobre la existiencia de aparatos que aún hoy no podemos concebir como espejos que permitían supuestamente ver lugares distantes e incluso tiempos diferentes, lámparas perpetuas con llamas que nunca se extinguían y varios otros mecanismos imposiblemente adelantados a su época. 

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La máquina de Anticitera
Conservada actualmente en el museo arqueológico de Atenas, Grecia, fue encontrada en el fondo del mar Egeo en el año 1900 dentro de una galera que data del año 80 a.C. y después de haber sido analizada se descubrió que esta aparente roca sin propósito escondía una rueda central interior con 240 secciones dentadas que se acoplaban con una precisión sorprendente a otras 40 ruedas dentadas mediante un engranaje de 27 ruedas internas, todo formado con un solo bloque. Solo 1500 años después pudo la humanidad empezar a acercarse a lo que este infinitamente intrigante aparato logró.  

La máquina de Antikitera permitía conocer los desplazamientos del Sol, el movimiento y fases de la Luna durante todo el año, localizar en el cielo a varios astros como Venus y Marte y saber dónde se iban a hallar en el futuro. Este mecanismo predecía también la fecha exacta de los juegos Panhelénicos en Grecia: los Juegos de Olimpia, los Juegos Píticos, los Juegos Ístmicos, los Juegos Nemeos. 

Sobre quién lo creó no conocemos nada aún, ni cómo lo hizo, ni si existieron más. "Esencialmente fue la primera vez que la raza humana creó una computadora” declaró el matemático Tony Freeth. 

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Lámparas perpetuas
Muchos relatos clásicos envueltos en halos de fantasía hablan de luces que nunca se apagan, velas y lámparas eternas que, según las leyendas, se alimentaban de un líquido que no se consumía.

De acuerdo a la tradición judeocristiana de la edad media, el islam e incluso la hermandad Rosacruz, se cuenta que al abrir sepulturas se hallaban lámparas que habían estado encendidas y ocultas durante siglos y que se apagaron en el momento en que las tumbas fueron profanadas.

El rey Alfonso VI de Castilla halló en el año 1805 una imagen oculta durante 360 años de la virgen negra de Almudena junto a dos cirios a sus pies que se habían mantenido encendidos desde que fuesen escondidos por cristianos durante la invasión musulmana del siglo VIII. Este mismo monarca encontró también, durante la reconquista de Toledo, una imagen de un Cristo oculto junto a una vela que había estado sin extinguirse durante más de tres siglos, posteriormente bautizado como el Cristo de la Luz.

Son varias las historias semejantes relacionadas al hallazgo de lámparas perpetuas junto a figuras de vírgenes como las de Nájera y nuestra señora de la luz. Sin embargo, y durante siglos, nunca han dejado de aparecer.

En el siglo V dentro de un templo del antiguo Egipto erigido a la diosa Isis, se halló, según San Agustín, una lámpara que ni el viento ni el agua podía apagar. Y en el siglo XVI durante el papado de Pablo III se encontró dentro de la tumba de la hija de afamado Cicerón, Tulia, una lámpara con una débil llama aún encendida que había estado oculta por más de quince siglos.

Actualmente se pueden ver dos de estas famosas lámparas (ahora apagadas) en el muso de rarezas de Leyden, Países Bajos. Sobre estas se explica que la técnica detrás de su luz perpetua era la oleaginosidad del oro, manipulado y convertido en líquido inconsumible mediante procesos alquímicos desconocidos.

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La pila de Bagdad
Un hecho confirmado es que la pila de Bagdad sí funcionó, lo que no se sabe es con qué propósito fue utilizada hace más de dos mil años esta batería que al momento de su hallazgo en el año 1936 se encontraba en perfectas condiciones y que hoy en día nos permitiría encender un transistor.

Este artefacto aparentemente moderno pero concebido y utilizado hace más de dos milenios es una vasija de barro de 15 centímetros de altura con un tapón hecho de asfalto; dentro contenía una varilla de cobre de 19 centímetros de altura y 2,6 de ancho y una varilla más hecha de hierro revestido con plomo muy fino con aparentes signos de haber sido corroída por un líquido similar a un ácido.

La pila se encuentra actualmente exhibida en el museo de Bagdad a pesar de que una gran parte de la ciencia oficial no reconozca su valía.

El descubridor de la sustancia, que debía estar al alcance de los hombres de la época de su creación, fue el ingeniero Willard F. M. Gray quien, tras estudiar profundamente la pieza decidió utilizar como líquido el zumo de uva de la antigua Mesopotamia. Repitió varias veces el experimento hasta no le quedó duda sobre el artefacto, el cual generaba una corriente constante de 1,5 voltios. Lo mismo que generaron dos mil años después las pilas modernas.

Una frase de gran valía reza: "muchas ideas nuevas no son más que ideas viejas puestas en otro sitio". 

Nos sorprende enormemente todo lo que conocemos, y tanto más que existe y está siendo desarrollado y utilizado en secreto no lo creeríamos si nos lo cuentan. Sin embargo, quizá sea ingenuo pensar que vivimos en la época de mayor avance tecnológico de la historia. 

Miguel Pérez Mendoza

300 HORAS ESCUCHANDO BALLENAS BELUGA PARA REVELAR QUE LLAMAN A LAS HIJAS POR SU APELLIDO

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FÍSICOS LOGRAN REVERTIR EL TIEMPO UNA FRACCIÓN DE SEGUNDO GRACIAS A UN ORDENADOR CUÁNTICO

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